# blogs del bebé, General, Lactancia y alimentación, Salud infantil

Diarrea en bebés: alimentación

La diarrea consiste en hacer caca muchas veces y muy liquida aunque en el caso de lactantes es más significativo el cambio en la consistencia de las caquitas respecto a lo habitual, que el número de veces.

Como hemos comentado en otras ocasiones, no existe una cura para la diarrea. Podemos prevenirla, y evitar la deshidratación mediante SRO – soluciones de rehidratación oral, que es lo más importante.

Tras un período corto de tiempo (unas 3-4 horas) a base de SRO, debe iniciarse la alimentación. Es muy importante mantener la alimentación durante la diarrea para que la recuperación sea más rápida. En cuanto acepte 4 o 5 sorbitos de la solución de rehidratación, puedes empezar a ofrecerle comida: un poquito de pan, yogurt, jamón de york, etc.

Está demostrado que en los niños, la mucosa intestinal se recupera antes, cuanto antes empiecen a comer su dieta habitual y variada.

La evidencia demuestra que la realimentación precoz no agrava la diarrea y además reduce la bajada de peso.

– En bebés con lactancia materna (1-5 meses). Continúa dándole el pecho a demanda (cuantas veces quiera), y si la diarrea es muy abundante, entre las tomas  ofrécele un poco de suero pero sin forzarle en ningún caso.

La leche materna contiene unos compuestos (mucinas defensivas como la lacthaderina) que previenen y protegen al lactante frente al virus.

– En casos de bebés con leches de fórmula. Sigue dándole su leche habitual. No se la cambies por leches sin lactosa, hidrolizados de proteínas o fórmulas de soja. Tampoco es conveniente que se la diluyas más de lo habitual, salvo que el pediatra así lo recomiende. De igual forma que en lactancia materna, si la diarrea es muy abundante, puedes ofrecerle suero entre las tomas, pero sin forzarle.

Las fórmulas sin lactosa están indicadas solo en desnutridos graves y en lactantes muy pequeños o en sospecha de deficiencia enzimática primaria de hidratos de carbono (deficiencia de sacarasa-isomaltasa) o frente a diarreas prolongadas.

Si toma biberón, que siga con el biberón, en principio la leche habitual y a la concentración habitual. Sólo excepcionalmente, si se sospecha intolerancia a la lactosa, el pediatra cambiará la leche normal por una sin lactosa.

– Niños con alimentación complementaria. No hay alimentos mágicos para la diarrea, pero sí los hay con mejor digestibilidad y tolerancia. Lo normal es que el pequeño tenga poco apetito, y tampoco conviene forzarle a comer. Eso sí, evita los zumos de frutas, las grasas y fritos, la pastelería y líquidos azucarados. Se recomienda: el arroz, la patata o zanahoria, pescados o carnes, caldos o sopas, plátano, manzana y yogurt. Por ejemplo, las frutas recomendadas es mejor tomarlas crudas (bien chafadas o troceadas) con algo de limón. Las carnes y pescados, cocidos o a la plancha pero nunca fritos.

Cuanto más coma, antes se curará y menos complicaciones tendrá, pero por otra parte con la diarrea pierden el apetito, así que habrá que ofrecerle frecuentemente pero sin forzar pequeñas cantidades de sus alimentos favoritos.

Si se emplea una dieta astringente no se debe mantener mas de unos pocos días, pues a la larga una dieta pobre en grasas puede favorecer una diarrea crónica.

Es importante darle lo que le apetezca, nada de dieta blanda. Para regenerarse, la mucosa intestinal necesita proteína, y poca hay en el arroz hervido.