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Nebulizadores para bebés y niños pequeños

nebulizadores

Como comentábamos en el artículo “Administración de fármacos por vía inhalatoria en bebés y niños pequeños”, los nebulizadores se utilizan para cierto tipos de tratamiento por vía aérea, fundamentalmente porque permiten una dosis menor del medicamento, el tratamiento comienza a funcionar antes, y tenemos menos efectos secundarios. La elección entre un inhalador como el Aerochamber o un nebulizador la hará el pediatra, en función del tipo de medicación que necesite el niño.

Un nebulizador es una máquina que convierte el medicamento líquido en una fina niebla que parece humo. Nosotros a nuestros peques les decimos que son nubes que curan cuando te pones malito, y la verdad es que ya hasta le tienen cariño a la máquina de nubes…

Tienen la ventaja de que el niño, con la mascarilla puesta, puede respirar normalmente, sin necesidad de coordinar la liberación del medicamento, pero por otro lado, tienen que tener puesta la máscara bastante más tiempo que cuando se usa un inhalador con cámara, lo cual siempre es un inconveniente si se pone nervioso y no quiere la mascarilla.

Existen dos tipos de nebulizadores:

Nebulizadores a pistón o tipo jet

Funcionan con un compresor a pistón. Se recomiendan para la administración de soluciones fisiológicas con medicación, ya que este sistema produce una niebla más fina con mayor penetración en la vía aérea. Es más fácil de higienizar ya que el líquido no pasa por la manguera sino que sale directamente del dispositivo hacia la mascarilla. Este tipo es recomendable tanto para las vías aéreas superiores como para las inferiores.

Se recomienda en caso de larigintis, bronquitis y asma. El nebulizador a pistón libera micro-partículas pequeñas que penetran en las vías respiratorias bajas y medias, donde se encuentran las ramificaciones más pequeñas.

Nebulizadores ultrasónicos

Tienen una manguera gruesa y corrugada por donde pasa la solución a nebulizar, hace menos ruido y es el que más niebla produce. Es más difícil de higienizar porque en la manguera se pueden producir hongos por su forma.

Se recomienda normalmente en patologías llamadas de la vía aérea superior, como sinusitis, rinitis alérgica y faringitis. Emite vibraciones de alta frecuencia que genera ondas de ultrasonido sobre la solución, produciendo partículas de mayor tamaño que las de los nebulizadores a pistón. Las macropartículas se depositan en las vías aéreas superiores ayudando a bajar la inflamación de la garganta, facilitando el paso del aire por la laringe y normalizando así la frecuencia respiratoria.

Como usar el nebulizador

En primer lugar hay que resaltar que el nebulizador es de uso personal, lo que significa que cada niño debe tener un tubo, un compartimento donde se colocan los medicamentos y una mascarilla o boquilla para él solito. De esta forma evitamos a los niños estar expuestos al contagio de enfermedades infecciosas que hayan sufrido otras personas o niños.

Como ocurría con los inhaladores presurizados, el nebulizador puede utilizarse con una mascarilla o con una boquilla, dependiendo de la edad del niño:

– En lactantes y niños pequeños (4 o 5 años) se recomienda usar mascarilla, porque con estas edades no saben respirar por la boca y la nariz actúa como un filtro que retiene gran parte de la medicación. Recuerda que cuando el bebé llora, respira por la boca, lo que facilita la inhalación del aerosol, así que no te preocupes

– Entre los 4 y 6 años se debería utilizar la boquilla en vez de la mascarilla para evitar la respiración nasal que se produce con la mascarilla.  De igual forma es mejor utilizar boquilla cuando se administran fármacos como bromuro de ipratropio (por el riesgo de glaucoma), corticoides (con el fin de evitar el depósito en la cara) y antibióticos.

En casa, cuando sea necesario nebulizar antibióticos, intenta hacerlo en una habitación aparte, con la puerta cerrada y las ventanas abiertas.

Uso correcto del nebulizador:

– Lávate bien las manos con agua y jabón antes de manipular los medicamentos.

– Mide con una jeringuilla la medicación indicada por el pediatra y viértela en el recipiente del nebulizador, junto con la cantidad adecuada de solución salina. Se recomienda la utilización de suero fisiológico (solución isotónica), ya que la inhalación de soluciones hiper o hipotónicas puede producir una broncoconstricción con hiperreactividad bronquial. La solución a nebulizar normalmente se diluye en un volumen total de 4 a 5 ml.

– Prepara la solución justo antes de la nebulización.

– Regula la cantidad de niebla aproximadamente a la mitad de la potencia, para bebés y niños pequeños.

– Si es un bebé:

– Lo mejor es que cojas al bebé en brazos, ligeramente recostado.

– Ponle la mascarilla cubriendo totalmente la nariz y la boca, pero no los ojos.

– Mantén la nebulización hasta que se termine la dosis o durante 10 o 15 minutos.

– Al terminar ofrécele agua o leche materna para eliminar los restos de medicamentos que puedan quedar en la boca, o pásale una gasa humedecida en agua por el interior de la boca.

– Lávale la carita para eliminar los residuos del medicamento y evitar que se le irrite la piel.

– Nebulización en niños:

– Siéntalo en posición vertical y con la mascarilla puesta anímalo a hacer respiraciones lentas y profundas por la boca, evitando que hable. A nosotros nos funciona muy bien lo de “comerse las nubes para curarse”.

– Así hasta que se termine la dosis o durante 10 o 15 minutos.

– Al finalizar que se enjuague la boca haciendo gárgaras con agua o se cepille los dientes.

Como ya hemos comentado, lo más difícil de estos tratamientos es la colaboración del niño, o al menos que se mantenga tranquilo y no se quite la mascarilla. Algunos trucos pueden ser:

– Sentarlo en nuestras piernas para que se tranquilice.

– Darle uno de sus juguetes o muñecos preferidos.

– Leerle un cuento mientras nebulizamos.

– Ponerle alguna de sus canciones o música preferida. La música amansa a las fieras…

– Dejarle jugar previamente con la máscara del nebulizador, que se la ponga a uno de sus muñecos para curarlo, y que vea que no le pasa nada…

Limpieza y mantenimiento del nebulizador

Es muy importante limpiar adecuadamente todas las partes del nebulizador para la prevención de infecciones y contagios.

Uno de los riesgos asociados al uso de nebulizadores es el de la infección pulmonar, por lo que hay que ser muy precavidos con la limpieza del equipo y, más aún, si se han nebulizado antibióticos. El líquido que queda tras la nebulización puede sufrir una contaminación bacteriana, por lo que debe limpiarse muy bien cada vez que se emplee.

Al terminar la sesión de nebulización desmonta la boquilla o mascarilla, el tubo que conecta la mascarilla con el nebulizador y el recipiente donde se colocan los medicamentos y lávalos con agua caliente y jabón.

Lo ideal es lavar las piezas cada vez que se usan o, por lo menos, una vez al día.

Posteriormente pon todas las partes sobre una toalla o paño seco y deja que se sequen bien antes de guardarlas, para evitar moho.