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Hambre, cólicos y whatsapp’s

hambre o cólicos en bebés

hambre o cólicos en bebésOdio que mi madre me mande whatsapp’s de audio. No puedo remediarlo… Lo odio! ¿no puede escribir como todo el mundo?

…Y encima se lo digo y se enfada, ¿os lo podéis creer?

No entiende que si en medio de una reunión recibo un mensaje de audio, no puedo abrirlo…

¿y por qué no?– me dice.

Pues porque no sé qué me vas a decir. ¿y si me estás encargando compresas, tiene todo el mundo que enterarse? ¿Y si me llamas por mi mote cariñoso o me preguntas por mi gastroenteritis? ¿Le interesa a alguien? No es serio en una reunión ¿verdad?

Pues se enfada!

Al final todo se reduce a una cuestión de empatía, de ponerse en la piel del otro. Así, todo se entiende más fácil. Si la pongo en situación, ella lo entiende (o eso se supone), igual que yo la entiendo a ella si me pongo en su pellejo.

Cuando se lo he contado desde mi punto de vista lo ha entendido (o eso creo) y por otro lado, yo entiendo que, claramente, para ella es más cómodo, mientras está en casa con total tranquilidad e intimidad, sin nadie de quien esconderse, dictarle a su teléfono el mensaje sin pensar en quien puede estar al otro lado, sin saber si podrás abrirlo o no, y encima luego será algo urgente. …O no tanto. No, en serio, lo entiendo de verdad. 😉 Es cuestión de comodidad y de rapidez.

Pues lo mismo ocurre con los bebés. Aunque parezcan que están ahí para tirarnos del delantal mientras que, a la vez que haces la cena, recoges la cocina, sacas los pijamas, etc. etc, si te relajas y te pones en su lugar todo se entiende mejor.

Todo esto me ha hecho pensar en una consulta que nos ha realizado una de nuestras clientas, referente a la leche que está tomando su bebé y si puede tener relación con los gases y retortijones que está sufriendo el pequeño. Es una consulta muy pero que muy común.

Nos contaba la clienta (llamémosle por ejemplo María que lo de clienta es muy impersonal) que, sobre todo por las noches, nota a su bebé con muchos gases y retortijones, y que está pensando en cambiar de marca de leche.

A la segunda semana el pediatra ya le sugirió cambiar de leche porque el bebé había cogido poco peso y solo hacía caca una vez al día. Desde que cambió de leche comenzó a tener muchos gases y a hacer caca cada vez que comía. Por otro lado nos cuenta que la última semana ha cogido más de 300 gramos y que come como un desesperado, a veces pasando menos de dos horas entre toma y toma. También tiene mucho hipo y regurgita leche a menudo. No presenta problemas en la piel que pudiera hacernos pensar a priori en alergias o intolerancia alimentarias. Además ha aumentado su peso 300gr esta semana. Los bebés con alergias o con intolerancias no suelen comer mucho.

María ha preguntado a familiares y amigos, y cada uno le recomienda una leche diferente (la que a cada uno le ha ido bien). La pobre está hecha un lío.

Todo apunta a que el bebé de María puede estar experimentando un episodio de aumento de gases debido al estado madurativo del intestino o que, simplemente se queda con hambre. Parece que es un bebé bastante ansioso para comer y que además no tiene problemas para hacer caca.

En cuanto al número de tomas volvemos a insistir en la “alimentación a demanda” (como en la lactancia materna). Salvo que el pediatra diga lo contrario, hay que ofrecerle cada vez que pida, la cantidad que quiera, es decir, preparar un biberón de forma que, cuando no quiera más, siempre quede leche. Si acaba los biberones, es que hay que aumentarle la cantidad. No hay un tiempo mínimo entre tomas. Si toma y no quiere más, pero en 10 minutos está inquieto de nuevo hay que ofrecerle de nuevo el biberón, adelantándose a la toma para que el bebé no se ponga muy ansioso y empiece a llorar. Así reduciremos el aire que traga cuando llora antes de la toma.

A veces las cosas son mucho más simples de lo que son. El caso de María es muy común. A mí me paso exactamente lo mismo con mi primer hijo. Muchos conocidos me decían que eran cólicos del lactante, y al final, un día me paré a observarlo con tranquilidad y a intentar entender lo que le ocurría (volvemos con la empatía) y algo dentro de mí me dijo “¿y si tiene hambre?”.  Pues oye, acerté 😉

El pequeño se ponía hecho una fiera. Al rato de terminar su biberón comenzaba a quejarse y a llorar, con lo que se llenaba de aire, le dolía la tripa y se enfadaba aún más. Fue entender el concepto “a demanda” lo que solucionó nuestro problema.

En cualquier caso para abordar un posible problema de gases o retortijones tenemos varias opciones. La leche en sí puede que no sea un problema pero siempre se puede probar por si cambiando la leche solucionamos los gases. Algunas opciones son:

Las tres leches están indicadas para trastornos digestivos leves, reducen los gases debido a que el contenido de lactosa es menor que en una leche normal. Y las cacas que hacen con estos tipos de leche suelen tener una consistencia y color más liquida y con tono más amarillento. No hay muchas diferencias significativas entre las tres, quizás el sabor de cada una sea la diferencia y cada bebé tiene sus preferencias.

No obstante, antes de cambiar la leche se pueden probar otros productos para ayudar a que el intestino eche los gases:

¿qué os parece la situación de María? ¿Creéis que son cólicos, o simplemente hambre? ¿A alguna os ha pasado? ¿Cuál fue la solución?

…y volviendo con mi tema, ¿qué hago con mi madre y sus whatsapp’s de audio? 😉