# Blog de Martina, General, Maternidad

Un parto: una experiencia única

Día previsto de nacimiento de MartinaHay experiencias que, por más que se repitan, siguen siendo únicas. Y una de ellas, sin duda, es el nacimiento de un hijo. La singularidad de cada recién nacido, se hace patente desde el momento de la concepción, de la evolución del embarazo, y como no, se ve reflejada también en el momento del parto.

Todo ello unido a la posición emocional que adoptemos los padres, y también en parte, al conocimiento adquirido en experiencias de parto previas, hace que un parto difiera de otro tanto que llegue a grabarse en la memoria para siempre.

Y ese ha sido nuestro caso.

Nuestro primer hijo nació hace ya 4 años. Jamás olvidaremos la entrada al hospital, y como decir que eres primeriza provoca un exceso de paternalismo que pocas veces he sentido tan profundamente. Tras un tacto decidieron ingresarme, sin motivo aparente. Posteriormente nos enteramos de que tenía una fisura en la bolsa (pero nadie nos lo dijo). Pasadas unas horas con contracciones decidieron administrarme la epidural, y ahí comenzó un calvario de espera que duró 16 horas, un parto al que llegue agotada y eso sí, un niño precioso que me hizo olvidar todo lo anterior…

En aquella ocasión, no dudamos en usar anestesia epidural, como una forma de hacer el proceso más llevadero, con la mala suerte de que conseguimos precisamente todo lo contrario: frenar en seco la dilatación y alargarlo más de 16 horas. Con esto, para nada desaconsejamos el uso de la epidural. En nuestro caso, bien por una administración precipitada, o bien por cualquier otro motivo no nos funcionó, sino más bien todo lo contrario. Debe ser una decisión consciente de cada mujer, eso sí, disponiendo de toda la información.

En esta ocasión todo ha sido diferente.

Inicialmente habíamos decidido prescindir de la epidural, optando por un parto más natural, y con el objetivo de evitar repetir la experiencia pasada. Aún así, preferimos no comunicarlo hasta el último momento (aunque nuestro ginecólogo evidentemente ya lo conocía) por si el dolor nos hacía cambiar de parecer ;-). De hecho así fue. Los intensos dolores de las contracciones nos hicieron replantearnos esta decisión, hasta el punto de que en cierto momento, cuando las contracciones eran bastante fuertes y dolorosas, la matrona indicó que era el momento apropiado para poner la epidural, y no nos negamos.

Cuando me llevaron a poner la epidural comencé a tener contracciones fortísimas, y no dio tiempo ni siquiera a que llegara el anestesista 😉 me llevaron directamente al paritorio, y bastaron 4 contracciones para que Martina pisara este mundo.

El parto fue perfecto, no hubo ninguna complicación, y únicamente intervino la matrona (y mamá, claro está). Además nos dieron el alta en menos de 48 horas, cosa que agradecimos enormemente dadas las fechas navideñas.

Desde nuestro punto de vista, los aspectos que han hecho de este parto una experiencia maravillosa han sido:

  • información: desde que llegamos al hospital y nos visitó por primera vez la matrona, nos explicó perfectamente en qué momento del proceso nos encontrábamos, qué tenía que suceder aún, y cómo debíamos actuar. Esto ayudó a que estuviésemos bastante más tranquilos, porque no hay nada peor que no saber lo que ocurre.
  • posición: no podía estar sentada. Desde que llegué a la clínica y me monitorizaron ya me sentía incómoda tanto sentada como tumbada, por lo que en cuanto podía me ponía de pié. De hecho, durante el proceso de dilatación, cada vez que sentía que se acercaba una contracción me ponía de pié y me agarraba a mi pareja. De esta forma cada contracción terminaba convirtiéndose en un abrazo entre los dos 😉
  • intimidad: sin duda para nosotros fue la clave. Durante el proceso de dilatación estuvimos en nuestra habitación, solos, en pareja, sin familia ni personal sanitario. Esto nos permitió concentrarnos en el proceso, sin que nadie diera instrucciones o, lo que también es muy común, sin que nadie hablara por hablar, simplemente por romper el silencio ;-). Como el resto de mamíferos las mujeres necesitamos intimidad a la hora de parir, no podemos sentirnos observadas ni necesitamos que nadie nos hable. Sabemos lo que tenemos que hacer.

En definitiva, nos dejamos guiar por el “instinto natural”. Desde el principio confié en que todo iba a salir bien y que sabría actuar en consecuencia en cada momento. De esta forma adopté la posición que consideré más apropiada, fui adaptando mi respiración a medida que el cuerpo me lo pedía y confié en mi cuerpo y en mí misma.

Con estas líneas no pretendemos más que relatar una experiencia que para nosotros ha sido única, con la única intención de compartirla con quien pueda aprovecharse de ella 😉

Recordemos que es nuestro parto y nosotros elegimos cómo queremos que sea y con quien queremos compartirlo 😉