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Nuestra experiencia con el Niniwalker

Niniwalker

NiniwalkerA todos los papás nos pasa: nos encanta ver crecer a nuestro bebé. Es increíble como de un ser tan pequeño y débil, poco a poco va surgiendo un pequeñín cada vez más autónomo, con su propia personalidad y carácter, y con una gran inquietud por descubrir y experimentar.

Uno de los momentos más apasionantes es cuando descubre que puede ponerse de pié. Al principio les da miedo y se tiran al suelo inmediatamente, pero poco a poco se van agarrando a cualquier cosa para mantenerse. Y esto no son más que los preámbulos de comenzar a caminar.

Nuestra pequeña Martina está precisamente en esa fase, aún no da un paso sola, pero se desplaza hacia ti sujetándose por el borde del sofá. Poco a poco va cogiendo soltura, y le queda muy poquito para comenzar a andar ella solita, con todo lo que implicará 😉

En el parque ya no quiere estar en el carrito ni en los brazos de mamá. Quiere ponerse en el suelo e intentar desplazarse como buenamente puede…

En este contexto es cuando conocimos al creador de Niniwalker, que por cierto es español, y no perdimos la ocasión para charlar con él y que nos comentara de primera mano cómo y por qué se le ocurrió la idea de fabricar este original “andador” o “preandador”.

Es un papá como nosotros que, a la vista de los dolores de espalda que le producía enseñar a caminar a su pequeño cogido de las manos, decidió fabricarse de manera artesanal un artilugio que le ayudara en esta bonita tarea. A la vista de que su invento llamaba la atención de todos los papás y de que además, al dar paseos más largos y placenteros se fomentaba el aprendizaje del bebé, se animó a hacerlo de manera profesional, mejorando diseño y materiales, y patentando la idea.

Inmediatamente tras la conversación y a la vista de un producto tan original, ya teníamos decidido que lo queríamos para La Farmacia del Bebé (nos ocurrió lo mismo en su momento con el Ezyroller).

Nuestra idea era llevarnos uno en el momento, para probarlo con nuestra pequeña, pero no fue posible. En cualquier caso en pocos días ya teníamos varias unidades en nuestro almacén y podíamos sacar a Martina de paseo 😉

¿Cuál ha sido nuestra experiencia con Niniwalker?

Ya sabéis que nos gusta probar, en la medida de lo posible, todos nuestros productos para saber lo que vendemos y aportar algo más que un simple catálogo de artículos, y en este caso, además, por la ilusión que nos hacía ver a Martina sonreír.

Cuando abrimos la caja nos costó entender las instrucciones de montaje. Realmente no es nada difícil armarlo si conoces este vídeo 😉

Es mucho más fácil hacerlo con el video delante que con las instrucciones en papel.

Una vez montado el invento se lo ofrecimos a Martina, que lo rechazó de inmediato. No os podéis imaginar la cara que se nos quedó… tanta ilusión para nada… 😉

Así estuvo los dos primeros días: se agarraba y cuando tratábamos de incorporarla se soltaba. No se fiaba ella de que ese artilugio pudiera ser un buen compañero de viaje… hasta que finalmente se lanzó y lo intentó.

Tendríais que ver su carita cuando descubrió que podía andar, igual que hacía agarrada al sofá, pero con la ventaja de que era un sofá infinito, y que además le permitía andar hacia donde ella quería, con el visto bueno de papá y mamá claro ,-). Desde entonces, sus tardes de parque han cambiado radicalmente. Ya no se queda en su carrito, ni en los bracitos de mamá o papá, sino que ahora pasea junto con nosotros y su hermanito (que no suelta el Ezyroller ni aunque llueva).

Y para nosotros es súper-cómodo, porque podemos caminar sin necesidad de agacharnos. Es muy sencillo de manejar y sólo necesitas una mano. Además se pliega para transportarlo más fácilmente.  Y para muestra un botón:

Como podéis ver en la ficha del producto, lleva un arnés de seguridad (en nuestro vídeo no se lo habíamos puesto porque estábamos en terreno blandito). Su objetivo no es otro que sujetar al pequeño en caso de que tropiece o se caiga, y paseando normalmente el arnés no debe ir tenso.

Con el Niniwalker es el pequeño quien manda y quien anda, y por eso les gusta tanto, porque es él quien debe sujetar el manillar y mantenerse de pié, no sintiéndose amarrado ni colgado como ocurre con otros andadores.

Os invitamos a probarlo!

Lo tenéis disponible en nuestra sección “Fábrica de sonrisas“.