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¿Orejas de soplillo?

Otostick La Farmacia del Bebé

Las orejas de soplillo no son un complejo solo de niños. Muchos adultos sufren por culpa de sus orejas. Las orejas de soplillo son el problema estético más frecuente en la infancia. La apariencia despegada de las orejas no perjudica en la audición, pero en muchos casos afecta la autoestima del pequeño quien a partir de cierta edad, empieza a tener noción de su apariencia física.

Otostick es un corrector estético de orejas separadas indicado para todos los niños a partir de los 3 años. Por otro lado existe la modalidad para los más pequeños Otostick bebé que está indicado en bebes a partir de los 3 meses.

La corrección de la desviación de los cartílagos requiere más de seis meses y es más efectiva cuanto más pequeño es el niño, ya que el cartílago de la oreja se va endureciendo en la posición correcta.

Otostick es un pequeño trozo de silicona transparente, prácticamente invisible, que se coloca detrás de la oreja y se adhiere a la piel de la cabeza gracias a un adhesivo especial hipoalergénico que lleva incorporado, y que se despega tirando un poco de la oreja.

Es una solución estupenda para los que no quieren pasar por un quirófano. La otoplastia es una de las operaciones más dolorosas que consiste en dar forma al cartílago y eliminar la piel sobrante. Requiere anestesia local y sedación. Los puntos se quitan a los diez días, y durante  quince días más hay que llevar un vendaje que mantenga las orejas pegadas.

Otostick puede usarse todos los días o en momentos puntuales, como hacen algunas famosas que lo mismo aparecen mostrando sus orejas despegadas que con ellas soldadas 😉

Otostick antes y después

Otostick mantiene las orejas en la posición adecuada, sin que se note nada, a menos que se lleve el pelo muy  muy corto.

Aunque en las indicaciones se dice que el adhesivo dura alrededor de 4 días se  mantiene sin problema, dos y hasta tres semanas.

Se puede utilizar Otostick en piscinas, playas, practicando deportes  incluso lavándose el pelo sin ningún tipo de problema.

Como todos los grandes inventos, este artilugio surgió de la necesidad. Francisca Gamero, una joven madre y ama de casa en paro, sufrió el complejo de su hija por sus orejas de soplillo, y se las pegaba con esparadrapo para intentar corregirlas. Su pediatra le comentó que este sistema, en muchos casos, funcionaba e incluso frenaba la desviación de los cartílagos. De esta forma, una idea tan simple llegó a tomar forma como producto y hoy en día se vende en las farmacias de toda España.

Recuerda: