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Vacunas: un gesto egoísta y un acto solidario

Cuando los bebés cumplen dos meses se ponen las primeras vacunas. La seguridad social cubre la administración de las vacunas más típicas como son la hexavalente (tétanos, difteria, hepatitis B, tos ferina, haemophilus influenzae B y poliomielitis) y la de la Meningitis C.

En general, se recomienda administrar las siguientes vacunas antes de cumplir los dos años: vacuna contra el sarampión/parotiditis/rubéola, vacunas contra la Hib (una de las causas principales de la meningitis espinal o meningoencefalitis), vacunas contra la polio, vacunas contra la difteria, tétanos y pertussis (DTP), vacunas contra la hepatitis B y la vacuna contra la varicela.
Las enfermedades que evitan estas vacunas son Sarampión, parotiditis (paperas), polio, rubéola, pertussis (tos ferina), difteria, tétanos, haemophilus influenzae tipo b (meningoencefalitis), hepatitis B, varicela, rotavirus, neumococo… entre otras. La Asociación Española de Pediatría nos informa sobre las vacunas una a una.
Además de estas vacunas existen las que se suelen llamar opcionales porque sólo se administran si los padres las quieren comprar y administrar al bebé. Se trata de las vacunas del neumococo, cuyo nombre comercial es Prevenar 13, la del rotavirus, que conocemos como Rotateq y la de la varicela, que es la Varivax.

Vacunas - La Farmacia del Bebé

La vacuna Rotateq, que protege a los niños del virus del rotavirus, un virus que produce vómitos y diarrea, siendo el virus que más comúnmente produce diarrea severa en los niños. En Estados Unidos es el culpable de unos 55.000 ingresos hospitalarios y cada año mueren cerca de 600.000 niños en los países pobres por su culpa.

La vacuna Prevenar 13, actúa contra el neumococo que puede producir otitis, neumonía y meningitis.

La tercera vacuna opcional, que sólo entra por la seguridad social cuando un niño llega a los 12 años sin haber pasado la varicela, es Varivax. Si los padres quieren administrarla cuando el niño es pequeño, para evitar que pase la enfermedad, deben administrarse dos dosis a partir de los 12 meses, separadas por unas 4 a 8 semanas.

Las alarmas están empezando a sonar cada vez con más fuerza por los brotes de enfermedades que gracias a las vacunas infantiles estaban casi controladas y que, a raíz de la moda antivacunas, se están dando en todo el mundo.

Dice UNICEF que la vacunación salva vidas en todo el mundo, sobre todo en los países en vías de desarrollo donde la mortalidad es elevada; pero también contribuyen en los países desarrollados, como el nuestro, a que la población tenga un mejor nivel de salud y menores riesgos de padecer enfermedades importantes.

Desde La Farmacia del Bebe apoyamos a UNICEF porque creemos que todo el mundo debería luchar por un bien común, que no es otro que tratar de ofrecer a nuestros niños la mejor salud posible, y una de las medidas que más previene la enfermedad es la vacunación.

La OMS publicó un documento muy interesante en el que hablaba de seis ideas falsas sobre las vacunas,  en el comentaba los siguientes puntos:

  • Aunque la higiene, la mejoría de la nutrición y otros aspectos del entorno ayudaron a mejorar mucho la salud de niños y adultos, las vacunaciones masivas fueron las que controlaron las enfermedades que previenen.
  • Las personas no vacunadas siempre enferman más de las enfermedades para las que no han sido protegidas que las personas vacunadas, aunque la efectividad no es del 100%
  • Es cierto que existen lotes de vacunas defectuosos. En tal caso los padres y profesionales deben conocer los números de los lotes para evitar que sean utilizados. Esto, por desgracia, sucede también con otros medicamentos e incluso con alimentos para bebés.
  • Las vacunas, como cualquier medicamento, tienen posibles efectos secundarios, la mayoría leve. Estadísticamente se calcula que el riesgo de padecer algún síntoma por la vacuna es inferior a las probabilidades de enfermar en caso de no vacunarse.
  • Las enfermedades, aunque se dan con distinta incidencia en diferentes países, se mueven, porque las personas también se mueven. Cuantas menos personas se vacunen mayor riesgo habrá de contagios, puesto que de igual manera que vienen gentes de otros países, ciudadanos de nuestro país viajan a países donde el riesgo de contagio, no estando vacunados, es mucho mayor.
  • Los bebés pueden vacunarse de varias vacunas al mismo tiempo sin que ello suponga un perjuicio para su salud.

Cuando los papás preguntan sobre qué llevan las vacunas infantiles y se les explica, muchos no entienden por qué se vacuna a su hijo de enfermedades como la poliomielitis, la difteria o la tos ferina, si las tasas son bajas (o bajísimas) y en algunos casos no hay noticias de la enfermedad en España desde hace décadas.

Pues bien, la razón es que los virus no están erradicados en el mundo y por eso, y ahora más que nunca que, las fronteras entre los países están cada vez más difuminadas, es necesario seguir vacunando a cuantos más niños mejor, para evitar que corran riesgo ahora o cuando sean adultos.

En un mundo cada día más egoísta el acto de vacunar a nuestros hijos se convierte en un bien egoísta y a la vez en un acto solidario, porque cuando la mayoría de los niños se vacunan, todos aquellos que no pueden vacunarse o que aún no se han vacunado, están protegidos.

Es lo que se llama inmunidad de grupo. Si la mayoría de la población no puede coger una enfermedad, las minorías difícilmente la cogerán, porque nadie les puede contagiar. Por eso, vacunando a nuestros hijos y siendo mayoría, los niños y adultos enfermos, en situación de riesgo, que no pueden vacunarse por contraindicación médica no podrán enfermar (o tendrán muy pocas probabilidades). Además tampoco podrán contagiarse los bebés, que hasta los dos meses no reciben sus primeras vacunas y que hasta los 12 meses no están protegidos de los virus del sarampión, de la rubéola ni de la parotiditis.

Por eso vacunar se convierte en un acto de solidaridad: estando todos protegidos, casi nadie podrá enfermar de las enfermedades para las que existe vacuna, ni siquiera los no vacunados.

Millones de niños mueren por enfermedades que podrían haberse evitado si hubieran tenido acceso a las vacunas infantiles. En España, en cambio, no sólo podemos acceder a ellas, sino que nuestro sistema nacional de salud las compra para que nuestros hijos puedan estar vacunados.

Dicen los “antivacunas” que antes de que existieran las vacunas las enfermedades ya estaban remitiendo y que, de no haberse vacunado a la población, ahora estaríamos igual o incluso mejor.
Por desgracia, tras descender las coberturas vacunales están empezando a emerger de nuevo enfermedades ya casi erradicadas.

Ahora que el mensaje de los colectivos por la libre vacunación ha calado en la población y que las coberturas vacunales están descendiendo las enfermedades están volviendo a aparecer, aumentando vertiginosamente los casos de niños y adultos enfermos, y los ingresos hospitalarios, por lo que se están creando campañas de vacunación masiva para tratar de frenar la epidemia y proteger a los bebés, etc.

Para obtener más información sobre vacunas visita El portal sobre vacunas de la Asociación Española de Pediatría.